Nos cuentas qué ha pasado
Una conversación, sin coste y sin tecnicismos. Solo necesitamos entender la situación y saber qué papeles hay.
Primero entendemos. Después actuamos.
Sabes en qué paso estás, qué va a pasar en el siguiente y cuánto cuesta. Sin facturas inesperadas y sin silencios de tres semanas.
Una conversación, sin coste y sin tecnicismos. Solo necesitamos entender la situación y saber qué papeles hay.
Reunimos los documentos y hacemos una lista real de lo que hay: bienes, deudas y a quién le corresponde cada cosa.
Qué puedes hacer, qué riesgo tiene cada camino, qué impuestos supone y cuánto cuesta. En lenguaje claro y por escrito.
Decidimos juntos el camino: acuerdo, reparto, reclamación o defensa. Con un plan y unas fechas concretas.
Notaría, impuestos, Registro, bancos y trato con el resto de herederos. Tú solo tomas las decisiones importantes.
Sabes lo que cuesta antes de que nos encarguemos del asunto y qué gastos corresponden a terceros.
Hablas directamente con el abogado que lleva tu asunto.
Si una vía no tiene sentido, te lo decimos aunque eso suponga no trabajar contigo.
Sin tecnicismos innecesarios. Sabes qué opciones tienes, qué riesgos existen y cuál es el siguiente paso.
Hay dos bloques que conviene no mezclar. Por un lado, los costes obligatorios del proceso: notaría, Registro de la Propiedad, Impuesto de Sucesiones y plusvalía municipal. No los cobramos nosotros y varían mucho según el valor de los bienes y la comunidad autónoma.
Por otro, los honorarios profesionales. Los fijamos después del primer análisis, cuando ya sabemos qué trabajo hay realmente, y te los damos por escrito antes de empezar. Si durante el proceso aparece algo que cambia el alcance, se habla antes, no después.